Hibaun, Estigia
Tenemos una nueva misión. Tenemos que partir inmediatamente con destino Alberia. Tendremos que llegar cuanto antes, pues parece urgente. Tendremos que escoltar a un preso de la cárcel hasta la costa, donde le subiremos a un barco que le lleve hasta la prisión de la Isla Sin Nombre. Vamos a pasar del calor extremo del desierto al frío de los bosques alberienses. Con la suerte que tengo me resfriaré. El viaje lo tenemos que dividir en tres partes. Desde Hibaun iremos a caballo hasta el puerto. Allí cogeremos un barco hasta Gabriel, donde volveremos a movernos en caballo hasta Alberia, y el último tramo del trayecto lo haremos a pie, pues el bosque en el que está la cárcel es demasiado frondoso y enrevesado para los animales.
Escribo esto antes de salir de la posada. Sigo estando cansada, anoche apenas conseguí dormir. Estoy preocupada, asustada. Pero no es por el viaje en si, sino por la misión. Cada vez que pienso en ella me da un escalofrío que trepa por mi columna vertebral, haciéndome estremecer. Y no es una sensación agradable. Me provoca una especie de frío que no consigo hacer desaparecer aunque me frote la piel, por ejemplo.
Además, esa tampoco es la única preocupación que tengo. Ya hace días que Axel se marchó sin decir a donde iba ni cuando volvería. Le echo de menos. Me gustaría que estuviese aquí y que me diese uno de sus abrazos, que me dijese que todo iba a salir bien, aunque me mintiese descaradamente solo para hacer que me sintiese mejor
...Pero no está. Y yo necesito urgentemente que alguien haga eso por mí. Tengo miedo. Tengo ganas de llorar. No quiero volver a decepcionarle. No me lo perdonaría. Por favor, que alguien me diga que todo irá bien, porque sino me derrumbaré. Son demasiadas cosas juntas. Aun no he tenido tiempo para buscar un médico. Sigo preocupada por mis lagunas mentales, pero sin embargo sigue estando ahí esa imagen.
No creo que pueda olvidarla nunca, porque me merezco la forma en la que me miró, cuando únicamente sin mediar palabra ya me estaba diciendo "Me has decepcionado, Melissa.”
Creo que Ryoma en la habitación de al lado podría escuchar lo fuerte que late mi corazón. Tan fuerte que duele, que me quema. Pero tengo que ser fuerte y aguantar, tengo que hacerlo. Por ella. Porque dentro de poco estaré con ella. Porque tengo que protegerla.
Soy fuerte por ti, Rerea.
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on martes, 17 de marzo de 2009
at 6:59
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