En algún lugar del mar
Es un poco difícil escribir con tanto movimiento. Y es que ya estamos en el barco, viajando de camino a la Isla de Tol Rauko. Genial ¬¬. No hay más sitios para ir, solo ahí... Ni a posta, vamos... En fin.
Esta mañana nos hemos levantado temprano. El Maestro Po nos advirtió que la ceremonia estaría preparada. Todos los maestros etaban sentados tras el Maestro Po. Reinaba el silencio en la sala. Un chico rapado se ha acercado al Maestro Po, portando algo envuelto en una manta. Todos hemos visto como ha desenvuelto una katana increíble. Llevaba un dragón enroscado alrededor de la vaina,que era morada y tenía detalles dorados. El Maestro Po la ha desenvainado, y un brillo verdoso ha salido rozando su hoja, instantes antes de que la volviese a envainar.
"Que nadie toque esta espada"
Me la ha entregado, de nuevo envuelta en el pañuelo. Shou Jin Lao se me ha acercado y me ha dado una bolsa de cuero con 5 Escudos de Oro. Como hemos sido el grupo ganador, nos han dado la misión a los tres (aunque fui yo la que maté al lagarto ¬¬) ¡Y Axel se ha venido con nosotros! Eso es genial, principalmente porque así tendré alguien con quien hablar, aunque no sea muy hablador, pero es que Ryoma es aun más callado que él y Steffano... bueno, dejémoslo.
Hemos preparado todas las cosas y nos hemos dirigido al puerto acompañados por nuestros maestros. El Maestro Lao me ha deseado suerte antes de que subiésemos al barco. Al final parece que hasta me ha cogido aprecio después de 11 años, a pesar de que me lo demuestre en contadas ocasiones...
Por suerte el barco es lo suficientemente grande como para albergarnos a nosotros y a toda la tripulación (que no es poca, serán cerca de 40 hombres). Nosotros tenemos la suerte de contar con camarotes individuales, y cuando he estado esta tarde en la cubierta lo único que veía era hombres ir y venir de un lado a otro. Supongo que serían las órdenes del capitán. El caso es que esto es aburrido. Aburridísimo. Lo único que se ve a nuestro alrededor es agua, agua y más agua, que en el horizonte se funde con el cielo despejado y da la impresión de que no hay límite entre ellos.
Como abajo había mucho barullo me he subido por el mástil hasta el sitio del vigía. Le he dicho que podía bajar a descansar si quería, que no me importaba quedarme ahí un rato. El muchacho, agradecido, ha bajado a cubierta, pero cuando el capitán le ha visto parado ahí en medio, un poco más y lo ahorca por gandul. Pobrecillo él.
He escrito esto mientras estoy aquí arriba, pero a pesar de estar en un lugar relativamente alto, no consigo divisar nada que sea destacable, no importa donde mire. Se nota que estamos en verano, pues las tardes son cada vez más largas y anochece cada vez más tarde. Serán más de las 8 de la tarde y aun hay luz son la necesidad de utilizar lámparas.
El aburrimiento me está matando, así que supongo que bajaré a cenar y me iré a mi camarote, aver si, con suerte, consigo conciliar el sueño temprano, que tengo el cuerpo entumecido de apenas hacer nada.
This entry was posted
on martes, 17 de marzo de 2009
at 2:41
and is filed under
Historia
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.
