Templo Ning Shi, Shivat
Si ayer estaba agotada, hoy directamente no puedo moverme. Como a partir de ahora sean todos los días así, voy a echar mucho de menos los entrenamientos de Jin Lao, porque me parecerán tan leves comparado con lo que me espera...
No quiero adelantar acontecimientos y será mejor que empiece a contar lo ocurrido desde el principio: Por sino estaba ya lo suficientemente cansada, Jin Lao me permitió dormir el tiempo justo. Cuando continuamos el camino las estrellas aun brillaban en el cielo oscuro, igual que cuando habían comenzado mis escasas horas de sueño. Iba a quejarme de tanto secretismo, pero entonces hemos llegado a Ning Shi, el templo del Maestro Po. Y ha sido entonces cuando Jin Lao se ha dignado a decirme que estábamos aquí porque yo había sido elegida la representante de nuestro templo para participar en un Torneo que el Maestro Po realiza cada 15 años. (¡Hace 15 años mi maestro participó en él! ¡Increíble! Y es que no lo he dicho, pero Jin Lao tiene solo 27 años). Hemos subido por el camino meridional del monte Qiao, entero escarpado y con acantilados. La verdad es que no me ha dado mucho tiempo a contemplarlo demasiado, según Jin Lao íbamos muy justos de tiempo... Normal, si escoge el camino más largo y sale con el tiempo de recorrer el más corto y de milagro... ¬¬...
Hemos entrado a una sala enorme, pero allí había muchísima gente, tanto armados como desarmados. Todo ha sido un caos hasta que de repente todos se han callado al ver entrar al Maestro Po. Es un hombre anciano, aunque la verdad es que esperaba que estuviese algo más estropeado por la edad que se supone que tiene. Bueno, mejor no andarse por las ramas. Nos ha explicado las reglas del Torneo. Nos está prohibido matar, ya que se supone que sabemos controlar nuestra fuerza. Por entre todas las cabezas he podido ver a Axel, pero aunque le he saludado parece que no me ha visto, porque no se ha movido. Como estábamos todos, hemos entrado en sorteo. Dos discípulos del templo han traído una caja enorme, totalmente opaca y con un agujero en la tapa. Slo cuando se ha acercado el primer chico al que han nombrado he sabido lo que era, bolas con números, para asignar los puestos y el orden de los combates. Axel se ha acercado, y al enseñar su bola, había pintado un 40. Después se ha acercado un chico que me ha llamado la atención por su nombre occidental: Steffano Rhomuer. Lo primero que he pensado al verle ha sido "vaya un chuloputas". Va con un hakama, sin haori, con un par de katanas que tienen un gatillo en la empuñadura (más tarde he descubierto para qué era) y un sombrero de caña de bambú, aunque dejaba ver su pelo negro y sus ojos marrones. Ha rebuscado un poco en la caja y finalmente ha sacado el 98. Luego ha habido otro chico que también me ha llamado la atención. Bueno, más que él mismo, ha sido su maestro. Un hombre alto, quizás el más guapo que haya visto nunca, con el cabello rojo como el fuego y unos ojos rojos de mirada intensa. El alumno en cuestión es alto, de pelo moreno, vestimentas blancas y una katana en el cinto. Responde ante el nombre de Ryoma, y ha sacado el 54. Después me ha tocado a mí. No me puedo creer aun que por una cosa tan sumamente sencilla haya llegado a ponerme tan nerviosa. El caso es que después de tocar al menos 3 bolas distintas, he cogido la segunda y ha salido el 58.
Después de que se hayan asignado todos los números (hemos tardado un buen rato, ¡éramos muchos!) nos han llevado al ring donde íbamos a celebrar los combates: Un campo de tierra con lineas blancas pintadas en el suelo,rodeado por un muro de piedra de aproximadamente medio metro de alto, y con tribunas alrededor para sentarse los espectadores. El Maestro Po y el resto de profesores tenían el lugar más elevado, para observar mejor los combates. El Maestro Po nos ha repetido que estaba prohibido matar y que aquel que durante el combate saliese del área delimitadas en el suelo por las líneas blancas quedaba como vencido. También podíamos rendirnos si así lo queríamos, aunque a mí al menos, esa opción me quedaba descartada.
Los combates se dieron sin importancia, pero cuando ha salido Axel, todos hemos atendido ensimismados. Ha habido unos cuantos murmullos asegurando que él iba a ser el ganador. Todavía recuerdo el primer día que le vi pelear. Fue el día que Él intentó matarme. Todavía le debo una desde entonces. Me salvó la vida. Su combate ha sido rápido: el chico de los katares no ha tenido tiempo de reaccionar cuando ya tenía a Kazesan encima. Cuando se ha apartado, el chaval ha caído al suelo inconsciente. La enorme marioneta le ha seguido cuando ha salido, flotando a escasos centímetros del suelo.
Luego ha combatido el troglodita chuloputas. Ha levantado las katanas, que como si de armas de fuego se tratasen, han disparado dos balazos que han hecho que el chico del mandoble tuviese que soltarlo, pues han impactado en sus hombros. Después le ha dado un golpe en la cabeza con la empuñadura y ha sido suficiente para tumbarle.
Después ha sido mi turno, pero el chico que había frente a mí iba con las manos desnudas, y ha sabido encajar con la suficiente habilidad una serie de golpes que han terminado por agotarle al desfallecer.
Cuando ha salido Ryoma hemos escuchado aun más cuchicheos, ya que nadie sabía cual era su forma de combatir. Frente a él había un chico que me ha recordado mucho al maestro de Axel. La primera reacción que ha tenido ha sido lanzarle dos kunais a Ryoma, pero debía esperárselo, porque los ha atrapado al vuelo. Después ha hecho algo que nos ha dejado a todos traspuestos: Ha caminado hacia el nunja y de repente ha desaparecido. Le he buscado por todas partes pero no le he visto, y de repente ha aparecido delante de su oponente, le ha dado un golpe prácticamente imperceptible y el chico ha caído.
El resto de combates no han sido demasiado espectaculares. De todos los participantes, hemos quedado 15, pero esta vez no nos han llevado al terreno de batalla, sino al bosque. Allí el Maestro Po nos ha contado la siguiente prueba: Ibamos a realizarla por grupos arbitrarios de 3. Axel ha compartido grupo con otros dos que no conocía y a mí me ha tocado con Ryoma y el chuloputas. Al resto ni les he prestado atención.
Nuestro objetivo era sobrevivir en campo abierto. Además, debíamos encontrar una especie de pergamino. Tenía los bordes azules y era de tamaño pequeño, porque cabía perfectamente en una mano. La única pista para encontrarlo que nos han dado es que está en un lugar caliente. No teníamos límite de tiempo, y cada equipo saldría con una ventaja de 10 minutos respecto del anterior.
El equipo de Axel ha sido el primero en salir. Hemos esperado 10 minutos y entonces hemos salido nosotros. Nuestra zona de salida estaba cerca de una especie de cavernas, así que hemos decidido entrar ahí primero. Por suerte había antorchas en las paredes y teníamos luz mientras caminábamos. Hemos dado un par de giros y nos hemos encontrado con el pasillo tapado por una piedra enorme, aunque despues hemos descubierto que no era precisamente una piedra (pero ésto es adelantarse a los acontecimientos...). Ryoma ha pasado atravesándola (ya he visto a más de una persona hacer eso, así es que tampoco me ha parecido demasiado impresionante). Steffano ha caminado por la pared y se ha quedado pegado al techo, y yo, como no sé hacer ese tipo de cosas, he tenido que pasar trepando por el techo. El problema ha estado en que por poco me caigo encima de "la piedra" (que no la he tocado porque estaba ardiendo), suerte que Steffano me ha sujetado a tiempo. Y ha sido ahí cuando me he dado cuenta de que la piedra estaba respirando y emitía "calorcito". Cuando hemos pasado al otro lado ya hemos visto con más claridad que era una especie de lagarto rojo, que...se estaba despertando. Probablemente por las piedras que le han caído encima cuando he pasado por encima de él... quién sabe ^^U. Y entonces hemos acabado enzarzados en una pelea de la que me voy a acordar toda la vida, porque he acabado subida encima de esa cosa intentando inmovilizarla mientras Steffano y Ryoma le atacaban. Creo que no le ha gustado mucho que le despertásemos y le pegásemos, porque cada vez estaba más rojo y quemaba más, hasta el punto de haber tenido que envolverme las manos en tela para quemarme menos al agarrarme, aunque me ha quemado bastante las palmas. Al final me he cabreado tanto que he acabado por hundirle los puños cerca de la garganta. El "animal" ha acabado en el suelo escupiendo sangre. De entre todos los borbotones de sangre ha caído el pergamino que estábamos buscando. Como yo estaba más cerca, lo he cogido. Todavía estaba un poco caliente, pero lo podía tolerar. Nos tocaba regresar al templo para darle el pergamino al Maestro Po.
Cuando hemos salivo de la caverna el grupo de Axel iba corriendo de camino. Primero hemos corrido, y finalmente nos dimos la carrera. Por suerte se ve que bajó algún Kami y nos tocó para darnos su gracia divina, ya que llegué antes que Axel. El Maestro Po estaba esperando sonriendo. Le he tendido exhausta el pergamino, aun algo caliente, aun tras la carrera. Nos han felicitado y yo he felicitado personalmente a Axel, ha sido una carrera espectacular. Hemos pedido permiso y nos hemos retirado a descansar. Llevo un rato ya tirada en la cama, escribiendo todo esto. Por suerte he aguantado hasta acabar de contarlo todo. Me voy a dormir, mañana veremos que nos depara el desafío.
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on martes, 17 de marzo de 2009
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