En algún lugar del Mar Interior.
Hace calor. Al final llegamos a puerto un par de días después de la última vez que escribí en este libro viejo. La verdad es que si me paro a observarlo, está para el arrastre, tiene las esquinas comidas, las tapas están sucias y un poco rotas, y las esquinas de las hojas son a veces inexistentes. Pero no puedo tirarlo. Mientras las páginas sigan pegadas, lo llevaré conmigo. Cuando acabe de escribir en todas las páginas... probablemente compraré otro en algún mercado, y más tarde guardaré este en mi baúl de los recuerdos. En ese donde tengo los dibujos que Rerea y yo hacíamos de pequeñas, o aquella flor secada dentro de un libro que me regaló mi madre. Las echo tanto de menos...
Aun nos queda un mínimo de otra semana más metidos en este cuchitril al que llaman barco, así que habrá que aguantar como se pueda. Por lo pronto se me ha hecho más ameno, pues la mayor parte del tiempo estoy con Heruan. He descubierto que el Príncipe es una auténtica caja de sorpresas. Además, siempre está sonriendo, y eso me hace sonreir a mí también, es... una sonrisa pegadiza.
No quiero preocuparme, pero sigo sin saber nada de Axel... Así que, por favor, Kami-sama, que no le haya ocurrido nada... Sé que te he pedido cientos de veces este tipo de cosas respecto a mi hermana, pero esta vez sé que ella estará bien. Si lo que Rhoderick me dijo es cierto, ahora probablemente esté junto a mamá, y eso me reconforta en cierto modo. Así que, esta vez lo pido por una persona a la que considero como un hermano, y a quien le debo mi vida.
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on martes, 17 de marzo de 2009
at 7:01
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Historia
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