13 de Julio de 989

Posted by Melissa D'Aubigne in

Subterráneos del Castillo de Takeda, Phaion Eien Seimon.

Hecho de menos mis entrenamientos con Jin Lao en JanShu. Odio los viajes en barco, son tremendamente aburridos. Por suerte, en boca del capitán "hemos llegado pronto a Kuan porque hemos tenido el viento a favor", así que en cierto modo, estoy aliviada de haber desembarcado ya.

En el puerto nos ha recibido un monje. Ya estaban enterados de nuestra llegada. El templo pillaba algo lejos, y nos han preparado un carromato para transportarnos. He echado mi mochila dentro y me he colocado las pesas de entrenamiento que me dio Jin Lao. He aprovechado para recuperar mi entrenamiento y he ido todo el camino siguiendo el carromato corriendo. Después de tantos días sin hacerlo, tenía los músculos entumecidos, así que me ha costado un poco más de trabajo que de costumbre, pero he conseguido aguantarlo. Como he mantenido el ritmo constante, cuando hemos llegado estaba un poco cansada.

Nos han recibido muy cortésmente, pero la verdad es que no me he fijado demasiado en el sitio. Nos han llevado directa,emte a una sala donde había una serie de hombres muy serios. Al verlos he pensado que los enfados de Jin Lao debían ser como comparar los de un bebé con los de un adulto, omparados con los de esa gente. Solo el verles y estar en su presencia ya infundía temor o respeto. Se adelantó un hombre joven, debía superar los 30 ó 40 años. Ha preguntado por la katana, y he sido yo misma quien se la ha dado. La ha desenvainado y de nuevo he visto ese brillo verdoso que hacía más de una semana había visto en Ning Shi. Parecía comprobar algo, y cuando lo ha hecho la ha envainado. Nos ha pedido que esperásemos 3 días mientras la estudiaban. Por suerte nos permiten alojarnos en el propio templo, y durante estos tres días podremos descansar de tanto barco, algo que realmente AGRADEZCO.

Steffano ha desaparecido pocos minutos después, diciendo algo de que se iba a la ciudad a buscar algo para hacer. Como se nota que es un guerrero con armas, sino lo hubiese sido se hubiese quedado a contemplar las enseñanzas que los monjes daban a sus discípulos. Yo lo he hecho, y la verdad es que no he podido evitarme de Shou Jin Lao. De él y de sus dichosos entrenamientos. Todavía tiemblo, y hace tiempo que dejé de recorrer el templo sobre las palmas de las manos. Las enseñanzas de este tipo de templos son diferentes, más que físicas, mentales, pero aun así me ha llamado la atención ver a algunos chicos peleando en el Dojo. Después de observarles un rato y de analizar su estilo de combate,he decidido probar suerte. Sino se me van a oxidar las articulaciones.

El chaval que ha salido para enfrentarse a mí parecía novato, principalmente por lo nervioso que estaba. No ha sido un combate especialmente memorable o difícil. Ni 10 segundos y el chaval ha caído. Después nadie más ha querido salir a pelear conmigo. Cobardes ¬¬. Pero entonces ha salido Ryoma. Oh, Dios, si. Ryoma hablando. ¡¡Hablando!! Muy fuerte. Aunque aun me sigue pareciendo estúpido mostrar tu valentía portando un arma en las manos, aunque en el caso, él lleva un simple Bokutô. El portar un armas en las manos lo único que consigue es restringir tu movimiento natural, rompes tu defensa con facilidad y finalmente, pierdes el combate. Eso ha sido lo que le ha ocurrido a Ryoma. Estaba a punto de rematar la faena cuando alguien nos ha interrumpido al grito de "AKARYUUUUUUUUUUUUU". ¿Que quién era? Está claro. El chuloputas de Steffano. Ryoma y yo hemos pospuesto nuestro combate. Hemos salido del Dojo y comenzado a bajar por el camuno, pero automáticamente nos hemos escondido entre los árboles de alrededor alver,efectivamente, a Steffano subir los escalones de 4 en 4 con algo gigantesco persiguiéndole. Fijándome un poco más he visto algo rarísimo. Una especie de hombre muy grande, más de dos metros, pero tenía la piel verde y unos colmillos enormes saliéndole de la boca. Me ha impactado un poco verle, pero tenía que echarle un cable al chuloputas. El combate no ha sido demasiado largo. Lo que quiera que eso fuese se ha llevado unos cuantos golpes míos y unos cuantos tajos de la espada de Ryoma. El chuloputas ha intentado dispararle, pero claro, con la mierda de puntería que tiene, no ha dado ni uno. Al final "eso" ha acabado estampado contra la pared del templo, y se ha escuchado un "crack" de su cuello que ha concluído el combate.

Después de la consecuente bronca, el chuloputas ha intentado defenderse, Ryoma de nuevo mudo, y yo asqueada, nos hemos ido a descansar.

Odio al chuloputas. Un día de estos le mataré yo misma, solo trae problemas... ¬¬

This entry was posted on martes, 17 de marzo de 2009 at 6:42 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

0 comentarios

Publicar un comentario