8 de Septiembre de 989

Posted by Melissa D'Aubigne in

Un bosque cualquiera, Alberia.

Dios santo. Odio los viajes tan largos, me sacan de mis casillas con mayor facilidad que Steffano metiéndose conmigo. Que a todo esto, ya puede andar bien, no está cojo ni nada. Parece que Cross y yo hicimos un buen trabajo con él, al menos en los primeros momentos, pues más tarde los médicos de Yahsid le atendieron como se merecía. Bueno, creo que estaba quejándome de lo que odio los viajes largos. Ah, si. Después de salir de la ciudad del puerto (de la que, sinceramente, no recuerdo el nombre), tomamos caballos para hacer el viaje hasta Alberia, donde estamos ahora. Y hace un frio que podría helar la sangre. Estamos todos que parecemos mantas de pieles con patas que andan, y los caballos tienen que detenerse cada poco tiempo para poder descansar un poco antes de seguir, pues están tan poco acostumbrados a este frío como nosotros. Desde que recibiese la carta de Axel (que contesté gustosa, por supuesto) no he sabido nada más de él. Ni de mi maestro. Solo sé que cuanto antes lleguemos a ese dichosa cárcel y nos llevemos al desgraciado ese al barco, antes saldré de este lugar que tan mala espina me dá.

Si todo sigue como lo tenemos previsto, esta noche llegaremos al linde del bosque con el que podemos llegar a lomos de los caballos. El resto del camino nos espera a pie, y con este frío. Venga, ¿Queda algo más para estropearme más la estancia? ...Quiero dormir en una cama, con un montón de sábanas calentitas encima de mí, sin la preocupación de qué estará haciendo equis o í. Pero supongo que pido demasiado. Supongo que en algún momento lo conseguiré, ¿no? Solo me queda esperar pacientemente hasta entonces y aguantar el tipo.

Desde donde estoy sentada puedo ver a todos mis acompañantes. Hemos parado hace un rato para comer algo y descansar. Cross y Gatsu están apartados, cuchicheando cosas entre ellos. Kaiser se entretiene en encender el fuego (y en manipularlo, darle forma, y un largo etcétera), Ryoma se ha tumbado mirando al cielo, y Steffano se está peleando con su caballo porque no consigue que se esté quieto para poder coger su comida de la bolsa. Una escena un tanto grotesca. Heruan está cerca de Kaiser, preparando algo de carne junto al fuego, para asarla. Últimamente... me da la impresión de que... tengo algo especial con él. Supongo que el hecho de que sea quien más me escucha y menos me molesta (en el sentido que lo hace Steffano, me refiero) ha hecho mella. Pero solo...es un amigo.

Creo.

This entry was posted on martes, 17 de marzo de 2009 at 7:03 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

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